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Iker Plaza: «Este trabajo es como intentar tirar una pared a cabezazos, pero me encanta»

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Iker Plaza // Haizea Juárez

En un piso de Basauri entre 6 y 7 menores extranjeros no acompañados (MENAS) aprenden a adaptarse y encontrar la manera de «sacarse las castañas» gracias al trabajo del equipo educador y de Iker Plaza (Bilbao, 1981), coordinador de las Unidades Semiautónomas de Leioa, Basauri, Santutxu, Usánsolo y Galdakao. Iker nos cuenta cómo conviven los jóvenes en este centro de menores que lleva funcionando desde 2015 y cómo es la experiencia de estos chicos para conseguir salir adelante.

¿Qué es exactamente este sitio? Es una Unidad Semiautónoma, podría asemejarse a un “piso de estudiantes” de 6-7 plazas donde ellos hacen todo solos. Se les prepara para que, cuando lleguen a la mayoría de edad, sepan desenvolverse de forma autónoma y eficiente allá donde vayan. Se hacen ellos la compra, la comida, la limpieza, van a clase… De toda la red de MENAS de Bizkaia nosotros somos los centros en los que menos chavales ahí ya que queremos que su experiencia se asemeje todo lo posible a lo que se encontrarán fuera.

¿Qué perfil de menores acogéis? Solo acogemos varones extranjeros de entre 16 años y medio hasta los 18, con un nivel de autonomía, madurez y comportamiento muy altos. Se hace una selección entre todos los centros de MENAS de Bizkaia y eligen a aquellos que han presentado muy buen comportamiento y que han demostrado que pueden vivir solos. Por norma general suelen llegar ya con 17 años y varios meses, por lo tanto, están muy poquito tiempo con nosotros y debemos hacer unos procesos muy cortos e intensos.

En su mayoría acogemos marroquíes, pero también trabajamos con menores de cualquier origen; tengo chavales de Ghana, República de Guinea, Costa de Marfil, Senegal, Argelia… El único requisito para entrar en la red de MENAS es ser menor extranjero no acompañado. En cuanto un chaval llega solo a Bizkaia y dice que es un menor automáticamente se le acoge en la red y, si cumple todos los requisitos, puede optar a venir a uno de estos pisos. Si el menor tiene algún familiar en la península se intenta el acogimiento; algunos lo aceptan y otros no, generalmente por falta de recursos. Pero en principio, muchos tienen familia aquí.

Suelen llegar sin documentación, ¿cómo comprobáis que sean menores? Hay chicos que llegan con su DNI o pasaporte, por lo que tienes que dar validez, en principio, a ese documento, y otras en las que llegan sin nada y dicen que son menores de edad. En esos casos, la fiscalía requiere una prueba de edad que determina, más o menos, si un chico es mayor o menor. Si las pruebas confirman que es menor de edad, se le acoge y se le pide que aporte lo antes posible documentación para comenzar a tramitar el permiso de residencia español. La fecha en la que se realiza la prueba de edad se determina como fecha de referencia para saber cuándo cumple los años. Si no lo es, se queda automáticamente en la calle.

¿Y cómo llevan la convivencia entre diferentes culturas? Se respetan, básicamente porque no les queda otra. Les dejamos muy claro que a una Unidad Semiautónoma no vienen a hacer amigos, si pueden hacerlo mejor, pero tienen que acostumbrarse a que normalmente no podrán elegir a sus compañeros de trabajo, de clase… Tienen que aprender a convivir con el diferente. No hemos tenido muchos problemas de todas formas. Ellos vienen de la red de MENAS donde ya han convivido con muchos más chavales.

¿Y no es un cambio muy estresante para estos jóvenes? Parece estresante, pero no lo es. Ellos trabajan mucho para llegar a una Semiautónoma. Vienen de centros donde, a pesar de estar muy bien, su número de compañeros va desde 24 hasta 100. No es lo mismo vivir ahí que estar en un piso con otros seis compañeros donde tienes un montón de privilegios además de un montón de obligaciones. Estos chavales agradecen venir y normalmente suelen aprovechar esta oportunidad. Es verdad que les cuesta adaptarse un poco al funcionamiento de las Semiautónomas porque están acostumbrados a tener educadores todo el día. Nosotros les guiamos, les asesoramos, pero no estamos todo el día encima de ellos.

No todos se adaptan…  Hay algunos chavales que acaban pagando el cambio. Nosotros tenemos una normativa bastante rígida e intolerante en cuanto a ciertos comportamientos. Por ejemplo, un consumo de cualquier tipo, cometer algún delito, subir a alguien a casa o no dormir una noche en el centro implica una expulsión automática y al día siguiente están en otro centro. Les damos mucho, pero les exigimos mucho. Y en esta transición, de estar en un centro con muchos educadores a otro en el que casi están solos, algunos se pierden… equiparan la libertad con libertinaje. Es normal, son adolescentes. Pero son muy pocos los casos en los que hemos llegado a expulsar a alguien. En 2018 han sido 7 entre los 78 atendidos en todas las Semiautónomas.

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Jóvenes MENAS // Cedida

¿Qué ocurre cuando estos jóvenes cumplen la mayoría de edad? Cuando llegan a los 18 años tiene derecho a quedarse hasta que nos llegue una carta de diputación que comunique el cierre de expediente. De todas formas, es un centro abierto y pueden marcharse cuando quieran, incluso siendo menores. Los chavales que cumplen ciertos requisitos pueden optar a un Plan Joven que les proporciona una pequeña ayuda de 347 euros. Tienen plazas limitadas y cuando se ocupan entran en lista de espera. No es algo inagotable. Cuando hay hueco les llaman, mientras tanto, en la calle. No tienen más ayudas de las que una persona de aquí pudiera optar. Todo chico acogido durante un mínimo de dos años por la diputación puede optar a la nacionalidad. Aún así, conseguirla es complicado, tienen que preparar exámenes, papeles del lugar de origen, pagar tasas… Solo en dinero serían unos 750-800 euros que deben abonar ellos de forma directa. La mayor parte de los chicos no han estado dos años acogidos, por lo que, para conseguirla, tiene que demostrar que han estado diez años ininterrumpidos en España, incluyendo exámenes, papeles del país de origen, tasas…

¿Has conocido a chavales que se han quedado en la calle tras salir del centro? Sí, han tenido que esperar a entrar en el Plan Joven y han tenido que estar en la calle. Chicos que han hecho procesos muy buenos con nosotros y que andan intentando terminar los cursos que empezaron en el centro. Son chavales que a la formación le dan muchísima importancia porque es una oportunidad de conseguir un contrato de trabajo, que es al final lo que les salva, no la ayuda, sino encontrar un trabajo.

¿Es difícil para ellos encontrar un empleo? Es prácticamente imposible. La ley de extranjería es muy restrictiva con los contratos. Si un jefe quiere contratar a uno de ellos, primero tiene que ofrecerle un trabajo a jornada completa, de mínimo un año, pagándole el salario mínimo interprofesional. Además, ese jefe, deberá presentarse en su delegación de gobierno con un taco de documentación ingente, con escrituras, informes y datos de la empresa. Además, deberá pagar unas tasas en función del sueldo que le vaya a pagar, es decir unos 200 euros de tasas si paga el salario mínimo que ahora son 900 euros. Si después de todo eso, el jefe está convencido de que quiere contar con el chaval, la contratación no puede ser al momento, debe esperar tres meses hasta que se resuelva el expediente y, si es favorable, solo entonces puede trabajar. Es decir, desde que comienza el proceso hasta que de forma efectiva el chaval pueda trabajar, pasan 3 y 4 meses. En todo 2018 ha ocurrido 2 veces, entre 78 MENAS de las Semiautónomas. Si la ley de extranjería fuera menos restrictiva y si fuera solo firmar un papel, la mitad de los chicos estarían trabajando.

Esto pasa cuando el permiso de residencia de estos chicos no les permite trabajar. Otra cosa es si tienen un permiso de larga estancia de cinco años o tienes un permiso de residencia y trabajo. Pero para lograr el permiso de residencia permanente deben haber tenido tres tarjetas anteriores de residencias no lucrativas y a la cuarta o quinta renovación pueden conseguir esa tarjeta de residencia lucrativa que les da derecho a trabajar. Eso siempre que puedan seguir renovando las otras tarjetas porque, para renovarlas, extranjería les pide medios de vida que, cuando son menores, están garantizados por la Diputación pero que, a partir de los 18 años, se reducen a dos posibilidades: optan a renovarla con un contrato de trabajo mediante el proceso que he explicado antes o aportan medios de vida en ayudas. Extranjería exige que esas ayudas sean cuatro veces el salario mínimo interprofesional. Es decir, deben demostrar que cobran 3.600 euros al mes en ayudas para que les renueven la tarjeta de residencia. Alguno consigue renovar, por ejemplo, los que están dentro del Plan Joven que, a pesar de ser una ayuda tan baja, se considera medios de vida suficiente. Si no consiguen renovarla entonces quedan de ilegales a no ser que consigan un contrato de trabajo. Es la pescadilla que se muerde la cola.

Mucha gente recurre al argumento del miedo de ‘nos quitan los trabajos’ cuando hablan de extranjeros…  ¿Y a qué trabajos aspiran? Al máximo a lo que pueden tirar estos chicos en un corto periodo de tiempo es a la formación más mínima que existe, es ser el auxiliar del auxiliar. O hacen cursos de Lanbide o la FP Básica, que les permite realizar un grado medio.  Y los que llegan a grado medio son contados con los dedos de una mano. Tienen que sacarse el graduado escolar, aprender el idioma… No te van a quitar un trabajo de médico, de administrativo… A los trabajos que aspiran estos chicos son carpintería, hostelería, fontanería… Es tan complicado que consigan un trabajo que acaban yendo de temporeros a trabajar de sol a sol, afinados en cubículos y trabajando por una miseria. Hace poco hablé con uno que se había ido a Murcia y había vuelto porque era muy duro. Son trabajos que, en teoría, nadie quiere hacer.

Háblanos un poco de tu trayectoria, el tiempo que llevas en esto y de los centros en los que has trabajado. ¿Por qué elegiste esta profesión? Empecé en grupos de tiempo libre como chaval, luego me hice monitor en un lugar donde las situaciones familiares no eran las mejores que podrían ser y en ambos sitios me inculcaron unos valores sociales muy potentes. Tras eso estudié psicología social, trabajo con mujeres, inmigrantes… Y las prácticas las hice en un colegio justo el año en el que empezaron a llegar muchos chicos extranjeros y así comencé a trabajar con ellos. Primero trabajé en el centro de primera acogida de Berriz, que luego se pasó a llamar el centro de primera acogida de Amorebieta. También trabajé en el centro de emergencia del Vivero, más tarde en el Hogar Olabarrieta y desde 2015 como coordinador en las Unidades Semiautónomas de MENAS.

Y te gusta tu trabajo. Me encanta. Es muy frustrante, a veces. Es intentar tirar una pared a cabezazos y cuando le has hecho una rajita viene alguien a arreglarla y tienes que volver a empezar. Es la mejor analogía. Los procesos que hacemos son cortos y la estancia de los chicos es de 8-9 meses tras los cuales vienen otros chicos con los que tenemos que empezar de cero.

¿Cuál ha sido la experiencia más difícil o el mayor reto al que te has enfrentado? La primera vez que tuve que echar a alguien a la calle en el primer centro en donde trabajé. Fue un momento muy duro. Las pruebas de edad dieron mayores de edad a unos chavales y entonces tenían que salir a la calle. Es más, estuvieron durmiendo frente al centro de menores durante varios meses. Fue un momento muy duro. Ellos lo entendían perfectamente, pero para mí, que por aquél entonces tenía veintipocos años, fue un shock tener que echar a la calle a chicos a los que apenas les sacaba unos años. Luego ya empiezas a poner un muro para que no te afecte, porque si no… Las historias que vemos y hemos visto los educadores a lo largo de nuestra trayectoria son durísimas. Lo pasas mal en ciertos momentos, pero tienes que aprender a que no te afecte, porque sino el trabajo que vas a hacer con esa persona va a ser peor. Vas a trabajar desde la pena y no desde el lado positivo y práctico.

Si que es verdad que ahora mi trabajo es menos directo. Cuando comencé tenía solo dos Semiautónomas y trabajaba como educador y coordinador. Ahora tengo cinco y me dedico casi en exclusiva a la coordinación y gestión de los centros. Antes estaba yo solo y llegaba hasta donde llegaba; no podía atender como era debido a los chicos, profundizar en sus problemas… Ahora somos cinco educadores y se agradece trabajar en equipo, aunque ahora los momentos duros los estoy pasando con ellos porque lo pasan mal y hay que animarles. Después de tener a chavales que han funcionado bien, a los que les coges cariño y que han estado con nosotros un año … decirles ‘coge tus cosas y vete a la calle’, y saber que van a la calle, en invierno, y que esa noche dormirán, con suerte, en el albergue y que están viviendo una situación más que injusta… es duro y muy complejo de gestionar a nivel emocional para los educadores, porque al final son ellos los que dan la cara. Y, a pesar de lo duro que es, cuando me vuelva a encontrar con alguno de estos chavales y le pregunte qué tal está, me va a decir que bien. Nunca va a decir que está mal. No recuerdo ninguno que me haya llamado o haya venido buscando ayuda. Los que están bien, con trabajo o los que han conseguido la nacionalidad sí llaman de vez en cuando y quieren quedar.

El trabajo de educador es clave a la hora de guiar y de ayudar a la integración de estos jóvenes. El trabajo del educador es, en este caso, supervisión, mantenimiento, guía… Lo que es trabajo educativo puro y duro. No hay apenas trabajo asistencial. Tanto en la red básica como en la red especializada, el trabajo con las familias es fundamental para que el caso llegue a buen puerto. Aquí, por el contrario no hay familias y eso es más sencillo. En el centro donde trabajé anteriormente, que era un centro de chavales con problemas de conducta, los chicos y las chicas no querían estar ahí; aquí, en cambio, los chavales quieres estar, y es mucho más sencillo trabajar así. Desde trabajar en un lugar donde los chavales te ven como el carcelero, el restrictivo y la figura de autoridad a la que enfrentarse, a estar en un sitio donde te miran como una persona que les acompaña y les ayuda. El perfil de chavales es completamente diferente. Es más sencillo trabajar con mis chavales MENAS.

Después de todo lo que viven, ¿logran conseguir una estabilidad y una normalidad en sus vidas?  Ellos tienen las ideas muy claras, tienen un plan que es trabajar y conseguir dinero para llevárselo a sus familias. Su plan es ese: trabajo, dinero, mandar a casa. Luego se les va truncando. Vienen pensando que aquí en cuanto lleguen les darán un trabajo. Piensan así todos, los de 9, 14 hasta los de 17 años. No es barato venir y muchas de las familias de estos chicos se han endeudado para que puedan llegar hasta aquí. Si vienes debajo de un camión o autobús, te sale más barato. Si vienes en patera… algún chico me contó hace muchos años que le ofrecieron dos pateras, una de 1.000 euros, que igual no llegaba, y otra de 3.000, que llegaba seguro. Yo he conocido a un chaval que ha pagado 5.000 euros para pasar en moto acuática, y no es un chaval rico. La familia de ese chico se ha tenido que endeudar con las mafias. Con lo cual estos jóvenes se convierten en la gran esperanza de sus familias para pagar esa deuda. Ellos quieren una vida mejor y piensan que aquí la tendrán. Casi todo lo que ganan lo mandan a casa, porque tienen que pagar esa deuda y además dar de comer a sus familias. Esa responsabilidad en los hombros de un chaval de 14, 15 o 16 años pasa factura. Me acuerdo de un chico con seis hermanos cuya madre no trabajaba y su padre tenía una discapacidad, que en Marruecos era el único que llevaba dinero a casa. Decidió venir a España para intentar ganar más dinero y dar de comer a su familia y, cuando llegó aquí, lo primero que le dicen es que tiene que estudiar y que no puede trabajar. La familia le presionó de tal forma que cedió a la presión y su cabeza hizo crack. Acabó en psiquiatría bastante mal, con paranoias… Son niños y las presiones que sufren son muy grandes.

¿Nunca piensan en volver? Volver para ellos es el mayor de sus fracasos. Vuelve con un coche o no vuelvas. Muchos de los extranjeros que, durante el verano, pasan la frontera para ir a Argelia, Marruecos y demás, llevan un montón de cosas. Tienen que enseñar que sus vidas son buenas allí donde están. Llevan regalos y cosas materiales para ‘demostrar’ que les va bien en la vida. Si tienes a tu familia a 5.000 kilómetros, pasando hambre y tú aquí estás pasando las de Caín, qué les vas a decir, ¿qué estás mal? Yo no diría a mi familia la verdad, ni ellos tampoco lo hacen, porque quieren protegerles de ese sufrimiento. Y eso a veces hace que venga más gente por el efecto llamada: “Joe, pues el vecino de tal dice que está bien”. Ellos dicen que están bien, que tienen su casa, su coche… No quieren preocuparles.

¿Crees que Basauri es un buen lugar para acoger a estos chavales? Basauri tiene todos los sitios que los chavales necesitan, el pueblo nos acogió bien… Con los vecinos hemos tenido alguna diferencia, pero nada que no se pueda subsanar. Lo llevan mejor o peor dependiendo mucho del grupo que tengamos. Algunos jóvenes les cuesta adaptarse a la convivencia en los pisos y hay que meterles más cañas que a otros, por el ruido y porque no están acostumbrados a este tipo de viviendas… pero en general bastante bien. Estoy muy contento con estar en Basauri, y los chavales también.

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Basauri celebra la Semana de la Movilidad con una mesa redonda, una yincana y el Día de la Bicicleta

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Basauri celebrará del 16 al 20 de septiembre la Semana de la Movilidad Sostenible / Basauriko Udala

Basauri celebrará del 16 al 20 de septiembre la Semana de la Movilidad Sostenible con varias actividades abiertas a la ciudadanía. La programación incluye una mesa redonda sobre movilidad, una yincana en el parque Bizkotxalde y el XXXVI Día Popular de la Bicicleta. Todas las actividades serán gratuitas.

La primera cita será el miércoles 16 de septiembre, a las 18:00 horas, en el salón de plenos del Ayuntamiento, con una mesa redonda sobre movilidad sostenible y seguridad vial. Participarán Isabel Prieto, jefa de Sección de Movilidad del Ayuntamiento de Donostia; Ángel Anero, director general de Movilidad de la Diputación Foral de Bizkaia; Rosa Trinidad, presidenta de Stop Violencia Vial, y Ana Montalbán, coordinadora de la Asociación Red de Ciudades que Caminan. El debate estará moderado por Jose Francisco Cid, especialista en movilidad sostenible. La entrada será libre hasta completar aforo y no será necesario inscribirse.

DÍA POPULAR DE LA BICICLETA

El viernes 18, de 17:00 a 19:00 horas, el parque Bizkotxalde acogerá la yincana «¡Muévete, oriéntate y diviértete!». Los participantes tendrán que localizar diferentes puntos con ayuda de un mapa y superar pruebas físicas y mentales en equipo. Para participar será necesario inscribirse previamente en basaurimovilidad@gmail.com o en el 656 71 00 25, de 9:00 a 15:00 horas. La programación finalizará el domingo 20 de septiembre con el XXXVI Día Popular de la Bicicleta, organizado por Ariz Txirrindulari Elkartea. La salida será a las 11:00 horas desde el Ayuntamiento y se sorteará una bicicleta urbana plegable entre todos los participantes. Las inscripciones podrán realizarse el viernes 18, de 18:30 a 20:30 horas, en la plaza Arizgoiti, o el mismo domingo desde una hora antes de la salida.

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Basauri

Basauri inicia el proceso para derribar las viviendas de Kareaga Goikoa 1, 3, 5 y 7

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El contrato parte de un presupuesto de 470.537 euros y establece un plazo de ejecución de dos meses. / Geuria.eus

El Ayuntamiento de Basauri ha iniciado la contratación de las obras para derribar los cuatro portales de Kareaga Goikoa 1, 3, 5 y 7, declarados en ruina tras el incendio registrado en 2025 en el número 5 de esta calle. El contrato parte de un presupuesto de 470.537 euros y establece un plazo de ejecución de dos meses.

La decisión se toma después de que un informe elaborado por una empresa externa de ingeniería, y posteriormente validado por los Servicios Técnicos municipales, determinara que los cuatro edificios presentan un “riesgo de colapso sin preaviso”. Los inmuebles se encuentran en la misma línea de edificación y, según el estudio, el estado en el que han quedado no permite plantear otra actuación que su demolición. Las viviendas permanecen desalojadas desde el incendio y tampoco está permitido el paso por la acera situada junto a los edificios.

Aunque la responsabilidad de ejecutar el derribo corresponde a los propietarios de las viviendas, el Ayuntamiento de Basauri asumirá la actuación de forma subsidiaria por motivos de seguridad y prevención. Una vez realizadas las obras, el Consistorio reclamará a los propietarios el importe de los trabajos. La intervención permitirá eliminar el riesgo existente en este tramo de Kareaga Goikoa, afectado desde hace más de un año por las consecuencias del incendio”, han indicado desde el Ayuntamiento.

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Isabel Cadaval repite como candidata socialista a la alcaldía de Basauri

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Isabel Cadaval volverá a encabezar la candidatura socialista en las municipales de mayo de 2027 / Cedida

Isabel Cadaval volverá a encabezar la candidatura socialista a la Alcaldía de Basauri en las elecciones municipales que se celebrarán en mayo de 2027. La actual secretaria general de la Agrupación Socialista de Basauri y portavoz del Grupo Socialista en el Ayuntamiento desde 2019 afrontará así su tercera cita electoral como cabeza de lista. Cadaval, Graduada Social y Técnica Superior en Prevención de Riesgos Laborales, es además concejala del Área de Empleo, Promoción Económica y Comercio.

La portavoz socialista ha situado entre sus principales objetivos la puesta en marcha de un nuevo proyecto para el municipio, centrado en mejorar la vida de sus vecinos y vecinas y avanzar hacia un Basauri con más oportunidades. Cadaval ha reivindicado también su conocimiento de la realidad local después de años vinculada al Ayuntamiento. “Basauri es mi casa, es el lugar en el que vivo, trabajo y comparto el día a día con mis vecinos y vecinas. Conozco cuáles son sus preocupaciones y sus necesidades”, ha explicado. Su intención, según ha avanzado, es trasladar ese conocimiento a la gestión municipal y trabajar desde la cercanía y la escucha.

Cadaval ha añadido además que quiere mantener una presencia activa en los barrios y afrontar el proyecto “con ambición, con ganas y, sobre todo, con los pies en la calle”. “Quiero ser la alcaldesa de Basauri, escuchando, estando cerca y trabajando para mejorar nuestros barrios y la vida de quienes vivimos aquí”, ha destacado. En 2019 encabezó por primera vez la candidatura del PSE-EE y en 2023 volvió a ser cabeza de lista. Ahora, Cadaval asegura afrontar esta nueva etapa “con muchísimas ganas de seguir construyendo el Basauri que queremos y merecemos”.

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Basauritar Dantza Taldea serán los pregoneros de los Sanfaustos 2026

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Basauritar Dantza Taldea celebra este año su 50 aniversario / Cedida

Basauritar Dantza Taldea serán los pregoneros de los Sanfaustos 2026, tras ser elegidos por las 16 cuadrillas que forman Herriko Taldeak. El grupo de danzas será así uno de los protagonistas del arranque de unas fiestas que se celebrarán del 10 al 18 de octubre. El nombramiento llega además en un año especial para la formación, que cumple cinco décadas vinculada a la cultura y a la vida festiva de Basauri.

Desde 1976, varias generaciones de basauritarras han pasado por Basauritar Dantza Taldea, llevando las danzas vascas a las calles y celebraciones del municipio y contribuyendo a mantener vivas las tradiciones. “Es un orgullo para las cuadrillas contar con ellos para dar comienzo a nuestros Sanfaustos”, señalan desde Herriko Taldeak. Con este reconocimiento, el grupo pondrá voz al inicio de las fiestas en un año que marca también sus 50 años de trayectoria.

CONCIERTOS SAN FAUSTOS 2026

El pregón dará paso a una semana donde la música tendrá un papel destacado. La noche del txupinazo, el sábado 10 de octubre, estará protagonizada por Muxutruk Erromeria. El lunes 12 llegará Maruxak, con una propuesta que mezcla folclore vasco y perspectiva queer, y el martes 13, día grande de San Fausto, será el turno de Puro Relajo, con sus rancheras y música popular mexicana. La Guardia actuará el miércoles 14; Destrangis, banda tributo a Estopa, el viernes 16; y Benito Kamelas cerrará las grandes noches de conciertos el sábado 17.

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Basauri inicia el ciclo de otoño de sus clubes de lectura para adultos

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La primera cita será el 25 de septiembre en la biblioteca de Ibaigane / Geuria.eus

Las Bibliotecas de Basauri retoma este mes sus clubes de lectura para adultos con un nuevo ciclo de encuentros que se prolongará hasta diciembre. La iniciativa ofrece un espacio para compartir impresiones y debatir sobre diferentes obras literarias y cuenta actualmente con cuatro grupos: dos en castellano en la Biblioteca de Ibaigane, y uno en euskera y otro en castellano en la Biblioteca de Pozokoetxe.

En Ibaigane, el club de los viernes arrancará el 25 de septiembre con El último encuentro, de Sándor Márai, y continuará con Estupor y temblores, de Amélie Nothomb (30 de octubre); La dependienta, de Sayaka Murata (20 de noviembre), y La seca, de Txani Rodríguez (18 de diciembre). Por su parte, el grupo de los sábados comenzará el 3 de octubre con Libre: el desafío de crecer en el fin de la historia, de Lea Ypi. La programación continuará con Un día en la vida de Abed Salama, de Nathan Thrall, el 7 de noviembre, y A sangre y fuego, de Manuel Chaves Nogales, el 12 de diciembre.

CASTELLANO Y EUSKERA

En Pozokoetxe, la oferta se completa con propuestas tanto en castellano como en euskera. El «Jueves lector» abordará Fun Home, de Alison Bechdel (22 de octubre); Las gratitudes, de Delphine de Vigan (19 de noviembre), y Amiga mía, de Raquel Congosto (17 de diciembre). En euskera, «Ostegunetan, irakurle» propone Pleibak, de Miren Amuriza (29 de octubre); Kanbodiako enbaxada, de Zadie Smith (26 de noviembre), y Atsekabe zaitut, de Irati Jiménez (17 de diciembre). Para participar es necesario inscribirse previamente mediante el formulario habilitado por las bibliotecas. Si la demanda supera el número de plazas disponibles, se realizará un sorteo.

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