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CINCO MINUTOS CON | Kepa Loroño: “Creo que Urbi es una zona olvidada de Basauri”

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kepa loroño vecino
Kepa Loroño / Cedida

Inauguramos con Kepa Loroño (Basauri, 1963) nuestra nueva sección CINCO MINUTOS CON… Charlamos cinco minutos con vecinos del municipio. Cinco minutos para conocernos, hablar de vivencias, preocupaciones, festejos o lo que nos pase por la cabeza. Cinco minutos pueden dar para mucho. Kepa vive en San Miguel desde hace 25 años, pero la mayoría de su tiempo transcurre en Urbi, como dueño del bar Etxe-Zarra, todo un clásico de la zona.

De siempre vecino de Urbi, pero ahora vives en San Miguel, ¿por qué? Llevo toda la vida trabajando en Urbi, mis padres cogieron el bar allá por los años 60. Pero hace unos 25 años decidí irme a vivir a San Miguel. La idea era estar un poco alejado del trabajo, para desconectar un poco.

Al llevar tantos años trabajando en Urbi, ¿qué dirías de esta zona de Basauri? Creo que Urbi es un poco la zona olvidada de Basauri. El hecho de que sea calificada como una zona industrial, los vecinos tienen más dificultades o problemas para hacer ciertas gestiones o acceder a servicios. Por ejemplo, es más complicado pedir un permiso para hacer un arreglo o para acceder a una hipoteca. Sin embargo, los impuestos los pagamos igual que los vecinos de una zona residencial, claro.

En el día a día, ¿utilizas mucho el comercio de la zona? Para las compras diarias, usamos mayormente el sistema de compras de negocio. Con ello también nos apañamos para casi todo lo de nuestra casa. Pero para otro tipo de cosas, como ropa, sí que utilizamos mucho los comercios de Basauri, que la verdad siempre ha tenido propuestas muy interesantes.

 ¿Algunos comercios destacados? En su día, íbamos muy a menudo a Confecciones Kepa, que teníamos amistad o a De la viuda. Creo que todo los vecinos que han necesitado algo más especial, para un evento, pasaron por allí. Ahora por desgracia no están, pero sí siguen comercios como Pascual, también de toda la vida.

Con la crisis provocada por la pandemia, ¿cómo os estáis recuperando como local de hostelería? Bueno, estamos peleando. En esta zona se está haciendo duro porque la mayoría de nuestros clientes son personas de las empresas de alrededor que vienen a comer. Sin embargo, entre los ERTES, el teletrabajo y que muchos han pasado de jornada partida a jornada continua, pues se ha notado bastante la bajada de clientes. Pero bueno, vamos mejorando. Hay que tener paciencia, porque esto no es de un día para otro.

¿Ha sido este el peor momento en los casi 60 años de historia del Etxe-Zarra? Es un momento complicado, sobre todo en esta zona. Pero creo que somos unos supervivientes, porque ya hemos pasado muchas crisis de diferentes tipo. Recuerdo especialmente las riadas de 1983, que cubrieron el bar por completo. Hasta el piso que está encima se cubrió hasta más de 1.60 metros. Tuvimos que tirar todo lo que había dentro del bar, pero con alguna ayuda que hubo, el seguro y también gracias a la mano que nos echó la familia, pudimos retomar nuestro negocio.

Basauri

Exabier Arrieta (EH Bildu): “Nos parece urgente realizar un estudio para el desarrollo de actividad económica en Basauri“

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Exabier Arrieta, concejal de EH Bildu, en su despacho en el Ayuntamiento de Basauri / Cedida

Exabier Arrieta, concejal de EH Bildu en Basauri, repasa en esta entrevista las enmiendas presentadas a los presupuestos de 2026 tanto en la Diputación Foral de Bizkaia como en el Ayuntamiento de Basauri, detalla las propuestas de su grupo en materia de empleo, vivienda, movilidad y participación ciudadana, y analiza los principales retos del municipio, desde la pérdida de población hasta la necesidad de reactivar la actividad económica.

EH Bildu ha presentado enmiendas a los presupuestos de la Diputación para 2026 para impulsar los terrenos de oportunidad, la actividad económica y el empleo. ¿En qué consisten? ¿Ya han sido aprobadas? EH Bildu ha presentado varias enmiendas a los presupuestos de la Diputación Foral en el ámbito de la promoción económica y el empleo. De ellas, dos están referidas a Basauri. Concretamente, se propone realizar un estudio para el desarrollo de actividad económica en el municipio, que creemos urgente, no solo para nuestro pueblo sino también en clave de Bizkaia, con el objetivo de implantar empresas aquí, utilizando los suelos de oportunidad existentes para la implantación de tejido industrial avanzado. Complementariamente, planteamos extender el formato de escuelas de aprendices a dos zonas con tasas de desempleo más elevadas y con necesidad de cualificación profesional, como son Enkarterri y Basauri.

Han sido desestimadas, pero seguimos pensando que la Diputación Foral tiene que involucrarse activamente, junto con el Ayuntamiento y el Gobierno Vasco, en reactivar la actividad económica y la cualificación profesional ad hoc en nuestro pueblo, ya que creemos que es una pieza importante dentro de la estrategia de crecimiento equilibrado en Bizkaia.

En cuanto a los presupuestos de Basauri para 2026, se han aprobado tres de las enmiendas que presentasteis. ¿Qué mejoras van a suponer para Basauri? De esas tres enmiendas aprobadas o transaccionadas, la primera tiene que ver con un proyecto de reurbanización en la zona de la ladera superior del aparcamiento de La Baskonia, junto al inicio del nuevo bidegorri. Supondría una mejora, ya que esta nueva vía de comunicación y de ocio y deporte queda a falta de remate. Por ejemplo, podría instalarse una nueva barandilla en la deteriorada escalera de acceso a los aparcamientos, un nuevo suelo y más mobiliario urbano, como tres o cuatro bancos y papeleras.

Otra enmienda es un estudio de viabilidad para la instalación de un ascensor interno que dé servicio al Instituto Municipal de Formación Profesional Básica. Es una de las acciones previstas en el plan de accesibilidad y nos parece prioritaria por tratarse de un centro educativo. La última busca crear una red o mapa de refugios climáticos que incluya espacios y equipamientos públicos municipales. De este modo, la ciudadanía contará con una herramienta para acceder a espacios habilitados en los que refugiarse durante las olas de calor, que desgraciadamente padecemos cada vez con más frecuencia.

¿Qué ha cambiado para que, después de años de negativas, ahora se haya abierto esta vía de entendimiento? Realmente, la pregunta debería dirigirse al equipo de gobierno, ya que hemos hecho propuestas constructivas todos los años. Sí es cierto que nuestra interpelación para llegar a acuerdos, buscando tender la mano a través de diferentes fórmulas, con enmiendas parciales o acuerdos políticos a lo largo del año en función de la tesorería disponible, habrá tenido algo que ver. Esperamos seguir profundizando en ese entendimiento.

Exabier Arrieta (izq) y Bea Agirre, (drcha), concejales de EH Bildu en Basauri / Cedida

Algunas de las enmiendas aceptadas responden a demandas vecinales. ¿Qué papel están jugando las asociaciones vecinales en la agenda política de EH Bildu? Las asociaciones vecinales son fundamentales en el sentido que damos a la gestión del Ayuntamiento. Creemos que, más allá de la corporación que sale de las elecciones, es necesario conversar de forma continua y proactiva con colectivos, asociaciones y personas que trabajan para mejorar el pueblo en diferentes ámbitos. Por eso, antes de los presupuestos, estamos con ellas para conocer sus demandas y propuestas. Cuanto más activo, numeroso y plural sea este movimiento de organización ciudadana, mejor nos irá a todas y todos.

A efectos prácticos, solemos incorporar algunas de sus propuestas en las enmiendas a los presupuestos. También, por ejemplo, presentamos una moción para iniciar un proceso de participación ciudadana que defina los usos de las naves de La Basconia. Sería fundamental, además, impulsar los consejos ciudadanos.

Basauri destaca como uno de los municipios con mayor inversión social, pero al mismo tiempo pierde población. ¿Cómo interpretáis esta aparente contradicción y qué medidas propone para fijar población? La pérdida de población en Basauri no es un fenómeno reciente, sino una tendencia paulatina. Concretamente, entre 2001 y 2024, en 23 años, la población ha descendido un 10,5 %, con un envejecimiento al alza.

Creemos que esta bajada se debe a varios factores: la desindustrialización de las últimas décadas, el difícil acceso a la vivienda, la falta de un proyecto para la juventud y la bajada de la natalidad. Por esa razón, y en ello insistimos mucho, hay que trabajar con las diferentes administraciones públicas para instalar actividad económica en Basauri. Tenemos terrenos de oportunidad, no solo La Basconia o Mercabilbao, si se confirma su salida del municipio. Por poner un ejemplo, el área industrial Sidenor-Lapatza presenta una ocupación en torno al 60 %.

En cuanto a la vivienda, creemos necesario activar herramientas como la declaración de zona tensionada, que pone tope a los precios, utilizar medidas fiscales para incentivar la puesta en el mercado de inmuebles y seguir adelante con planes urbanísticos que incluyan vivienda protegida. El problema es que venimos de un pasado en el que muchos jóvenes optaban por marcharse a municipios cercanos con mejores condiciones. En inversión social, el reto es cómo ayudar a la gente a desarrollar su proyecto vital en nuestro pueblo y cómo apoyar a la juventud, más allá del importe total destinado.

En barrios como San Miguel hay protestas por el aumento de las esperas en la lanzadera a Basauri. ¿Qué soluciones planteáis para mejorar el transporte público y la cohesión entre barrios? Creemos que el tema de la lanzadera no debe abordarse de forma aislada, sino dentro de una estrategia de movilidad sostenible que vertebre el municipio en su totalidad. Tenemos la suerte de contar con varios operadores de transporte colectivo. En el caso de Bizkaibus, hay varias líneas que realizan el recorrido de la lanzadera, por lo que apostamos por llegar a un convenio entre el Ayuntamiento y la Diputación Foral para su uso como transporte intraurbano en Basauri.

Además, podría servir para conectar otras zonas por las que ya pasa Bizkaibus dentro del municipio. Apostamos por una zona tarifaria (zona 0 o zona Basauri) que incluya también a operadores como Metro Bilbao, asumiendo el Ayuntamiento parte del coste. Complementariamente, planteamos estudiar la viabilidad de un autobús intraurbano municipal. También hemos presentado otras propuestas en el Plan de Movilidad Urbana Sostenible, como aparcamientos disuasorios en la periferia, medidas para fomentar el uso de la bicicleta y la puesta en marcha de corredores peatonales.

Habéis dejado abierta la puerta a un acuerdo futuro sobre el remanente de tesorería. ¿Qué condiciones debería cumplir ese posible pacto con EAJ-PNV y PSE para que EH Bildu lo apoye? Intentamos plantear propuestas constructivas que sumen para avanzar en la mejora de Basauri. Por eso presentamos enmiendas parciales. Habitualmente no se suele incorporar prácticamente ninguna propuesta de la oposición con el argumento de que no hay margen económico, pero vemos que el equipo de gobierno, a lo largo del ejercicio, va incorporando medidas cuando la tesorería lo permite. Queremos participar de esa posibilidad.

La idea que lanzamos es que, si algunas de las propuestas que hacemos se consideran viables mediante el diálogo y un posterior acuerdo, se vayan incorporando a lo largo del año, igual que hace el gobierno. Sería una manera de debatir de forma práctica sobre las prioridades a abordar.

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Basauri

CINCO MINUTOS CON | Araceli Angulo: “Me ha sorprendido la cantidad de gente que está interesada en la historia en Basauri“

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La basauritarra Araceli Angulo presenta su nuevo libro “La depuración del magisterio en Basauri. Maestros y maestras bajo sospecha (1936-1940)”, fruto de años de investigación sobre la persecución de los docentes durante la Guerra Civil y los primeros años del franquismo. La obra documenta cómo más de 40 maestros y maestras del municipio se vieron obligados a demostrar su afinidad al nuevo régimen en plazos extremadamente cortos. Además, recopila fotografías y documentos inéditos que permiten conocer la labor educativa de estas personas y las difíciles circunstancias de la época. La presentación oficial será el 13 de febrero a las 19:00 horas en el salón de actos de la Casa de Cultura de Ibaigane. En ella participarán la autora, representantes del Instituto Gogora y Asier Iragorri, alcalde de Basauri. La obra ya está disponible en Elkar Basauri y también puede adquirirse en este enlace: https://www.catarata.org/libro/la-depuracion-del-magisterio-en-basauri_169236/.

¿Cómo nació la idea de este libro? La investigación surgió hace cinco años, en plena pandemia, con la intención de profundizar en la historia de los colegios y los maestros de Basauri. El proyecto del libro nació después de presentar la idea a Gogora, Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, a través de su convocatoria de subvenciones para publicaciones y documentales. Tuve la suerte de conseguirlo, lo que permitió afrontar la publicación de libro tras años de investigación. Ha sido fundamental.

¿Qué aporta tu libro que no se haya publicado antes sobre el tema? La novedad principal es que he conseguido poner nombre a muchas maestras y maestros de Basauri, situarlos cronológicamente y documentar cómo fueron afectados por las depuraciones. Hay estudios a nivel nacional, pero nadie había profundizado en lo que ocurrió aquí, ni en los archivos locales ni con el detalle que he recopilado. Además, he incluido fotografías y testimonios que dan una dimensión más humana al relato histórico.

¿Qué documentos y fuentes has utilizado? He trabajado con actas municipales, archivos históricos locales, el Archivo Foral de Bizkaia, el Archivo Histórico de Euskadi y el Archivo General de la Administración en Alcalá de Henares. También he recurrido a libros de investigadores como Aritz Ipiña. Y  publicaciones previas sobre el magisterio, que me han servido de base. Todo el material me ha permitido reconstruir las historias de los maestros y maestras y situarlas en su contexto histórico.

¿Cómo se ha estructurado el libro? Me he centrado en el periodo 1936-1940, aunque hay referencias al contexto anterior y a la evolución de la educación en Basauri desde 1742. Cada maestro y maestra tiene su apartado, con información sobre su centro, trayectoria y fotografías cuando ha sido posible. Además, explico el funcionamiento de las comisiones de depuración y los diferentes mecanismos del Estado que afectaban al magisterio.

¿Cuál ha sido el hallazgo más sorprendente durante la investigación? Me impactó la crudeza de las depuraciones: los maestros recibían avisos con períodos muy cortos para presentar pruebas de afinidad al régimen y muchos quedaron sin trabajo por defecto. También es sorprendente cómo, a pesar de las dificultades, estas personas continuaron con su labor educativa. Es un capítulo de nuestra historia poco conocido y que me parecía importante documentar.

¿Vas a continuar investigando sobre este tema? Sí, quiero seguir documentando casos y fotografías para que se reconozca la labor de todos los maestros y maestras. Además, me ha llamado mucho la atención la cantidad de gente en Basauri interesada en aspectos históricos y que investiga por su cuenta y riesgo, estudiando los barrios, las antiguas escuelas o las maestras que tuvieron sus familias. Sería estupendo poder formar una asociación local de investigación histórica, porque estamos rodeados de curiosidad y ganas de indagar en nuestro pasado, y también espero que familiares o antiguos alumnos puedan aportar más información que complete la memoria histórica local.

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Basauri

Martín Díaz: “Siempre he tenido claro que el ballet era mi vocación y he trabajado duro para ser profesional”

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Martín es bailarín profesional del Royal Ballet de Londres desde 18 años / André Upsensky

El joven bailarín Martín Díaz (Basauri, 2003) fue la gran estrella invitada de la gala de clausura del II Concurso Internacional Developpe Dantza, celebrado del 22 al 25 de enero en la Sala BBK de Bilbao. Actual miembro del Royal Ballet de Londres, donde se formó desde 2018 y al que se incorporó profesionalmente en 2022 con solo 18 años, Díaz regresó por primera vez a su tierra natal tras tres años de intensa carrera internacional al más alto nivel. Lo hizo acompañado por su compañera en la prestigiosa compañía británica, Hannah Parks, en una edición que reunió a más de 300 jóvenes talentos de la danza clásica de todo el mundo. Con motivo de esta cita tan especial, hablamos con él sobre vocación, esfuerzo, raíces y futuro.

¿Qué sientes al bailar por primera vez como profesional tan cerca de casa, en Bilbao? Para mi es muy especial. Volver a bailar en casa después de tanto tiempo. Saber que van a estar mis familiares y amigos viéndome bailar es muy emocionante. El apoyo y cariño es muy grande.

Salir de Basauri con 13 años para formarte fuera fue un gran paso. ¿Cómo lo recuerdas hoy? Con nervios, pero también con muchas ganas de poder centrarme completamente en mi vocación. Fue una decisión que tuve que tomar junto mis y padres y mi profesora, si quería tener una carrera profesional el Ballet.

De la escuela de Igor Yebra al Royal Ballet, ¿cuál dirías que fue el punto de inflexión en tu carrera? No recuerdo un momento exacto. Siempre he tenido claro que el Ballet era mi vocación y estaba dispuesto a trabajar lo que fuera para conseguir ser profesional. Recibí mucho apoyo desde la escuela. De parte de Igor Yebra, Mila Iglesias y mi profesora de los 7 a los 13 años, Anna Generalova.

Martín Díaz en la gala de clausura de Developpe Dantza en Bilbao / Ibai Armentia

¿Cómo es el día a día dentro de una compañía tan exigente como el Royal Ballet? Muchas horas de trabajo. Empezamos a las 10 de la mañana con clase de calentamiento, seguido de ensayos, dependiendo de el repertorio que estemos preparando. Terminamos a las 18:30 -19:00 si no hay actuación. Si no, hasta las 23:00 no terminamos.

Eres actualmente el único bailarín vasco en el Royal Ballet. ¿Sientes una responsabilidad especial por ello? No especialmente. Estoy contento de poder representar mi tierra de alguna forma. Y muy orgulloso de recoger el relevo de mi compañera Itziar Mendizabal, quien se ha retirado tras haber tenido una gran carrera. También es cierto que fui ayudado y becado por la Diputación de Bizkaia, por lo que estoy muy agradecido.

Tu meta es ser bailarín principal. ¿En qué estás trabajando ahora para lograrlo? Es un trabajo constante de superación y madurez artística. Es un titulo que no se da por regalado y menos en una compañía tan grande como el Royal Ballet. Estoy dispuesto a trabajar lo necesario para cumplir ese sueño.

Mirando al futuro, ¿dónde te gustaría verte dentro de unos años como bailarín? Espero seguir haciendo lo que mas me gusta, que es bailar. Seguir teniendo oportunidades de explorar nuevos papeles y escenarios, y sobre todo seguir disfrutando de esta carrera.

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Urko Zalbidea: «El reto es alcanzar el 70% de supervivencia al cáncer para 2030»

Hablamos con Urko sobre la atención sanitaria a pacientes de cáncer, sus familiares y la creciente preocupación de la prevención hacia los más jóvenes.

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Urko Zalbidea junto a la imagen de la nueva campaña / Cedida

Urko Zalbidea Carbajal (Galdakao, 1988) ejerce de psicólogo en la Asociación Contra el Cáncer. Durante los próximos dos fines de semana van a poner en marcha la iniciativa ‘Brazaletes de esperanza’ con el objetivo de visibilizar, a través del mundo del deporte, el impacto del cáncer en la sociedad.

¿Qué trabajo realizas en la asociación? Soy psicólogo de la Asociación Contra el Cáncer, lo que significa que ofrezco apoyo y acompañamiento emocional a las personas con cáncer y sus familiares, desde el diagnóstico y durante todo el proceso. En muchas ocasiones, durante la enfermedad es habitual que surjan miedos, dudas, incertidumbre y mucho sufrimiento. Mi labor es estar a su lado en esos momentos tan duros, escucharles, orientarles y hacerles sentir que no están solas, ni solos.

‘El brazalete verde de la Esperanza’. ¿Qué buscáis con esta campaña? El 4 de febrero es el Día Mundial Contra el Cáncer, por ello, desde la Asociación Contra el Cáncer volvemos a salir a la calle con la iniciativa Brazaletes de esperanza, con el objetivo de visibilizar el impacto de esta enfermedad en la sociedad y la importancia de alcanzar el 70% de supervivencia para 2030.

Por tercer año consecutivo, queremos implicar a los equipos deportivos, de diferentes categorías, invitándoles a que los y las jugadoras, el equipo técnico… luzcan un brazalete verde durante los partidos y competiciones de los fines de semana del 30 de enero al 1 de febrero y del 6 al 8 de febrero. Durante estos tres años hemos contado con el apoyo de más de 320 clubes y equipos y más de 100.000 deportistas.

En el deporte la cinta negra simboliza el luto, así que desde la Asociación queremos sustituir el negro por el color verde, símbolo de la esperanza y la supervivencia. Además, el deporte transmite valores como el esfuerzo, el trabajo en equipo o la superación, por lo que es un gran altavoz para recordar que detrás de cada brazalete hay una persona, una historia, una familia. Con esta iniciativa se da voz a las personas con cáncer, pero también a quienes las cuidan, reivindicando una atención más humana.

Por otro lado, la Asociación también quiere contar con la implicación de toda la sociedad. Así que a lo largo del mes de febrero estaremos presentes en varios municipios repartiendo pulseras verdes e información de la campaña. Aprovechando también para dar a conocer nuestros servicios gratuitos para personas con cáncer y sus familiares.

El reto es elevar la esperanza de vida de los afectados por cáncer. ¿Cuánto ha subido en los últimos años y a cuánto se prevé o se pretende que suba? Se estima que 1 de cada 2 hombres y 1 de cada 3 mujeres tendrán cáncer a lo largo de su vida. En los últimos años el índice de supervivencia a 5 años ha ido incrementando, siendo del 57% en 2021 frente al 25% de 1953, por ejemplo. Desde la Asociación nos planteamos el reto de alcanzar el 70% de supervivencia para 2030 y generar un impacto real en la calidad de vida de las personas.

Cada vez es más frecuente escuchar que alguien cercano, mayor o joven, tiene cáncer. ¿Se acercan a la asociación personas cada vez más jóvenes o todavía el cáncer se ve como algo lejano? Cada vez se acercan personas más jóvenes a la Asociación, tanto como persona con cáncer como familiares. Muchas veces son padres y madres de menores. Se acercan porque son conscientes del impacto que tiene el cáncer en sus vidas, les surgen miedos y preocupaciones y quieren cuidar y prevenir la salud de sus hijos e hijas. Esto demuestra que el cáncer no es algo lejano y ajeno, que ya no es un tabú como antes y que la prevención y la información cada vez son más importantes. Por eso debemos seguir facilitando información, sensibilización y espacios de apoyo seguros.

Subrayáis humanizar la atención sanitaria. ¿Cuáles son las carencias en la atención sanitaria en la actualidad y qué hay que proponer para mejorarlas? En la actualidad, la falta de tiempo, la escasa comunicación y la atención impersonal son algunas de las principales carencias en la atención sanitaria. Muchas veces se trata la enfermedad, pero no siempre a la persona en su conjunto. Cuando hablamos de cáncer, más allá de la enfermedad, implica una experiencia larga, compleja y, como comentaba, en muchos casos, está marcada por la incertidumbre, el sufrimiento emocional y la necesidad de apoyos. Por lo que, la calidad del trato, la escucha activa, el acompañamiento profesional y el respeto a la autonomía son esenciales para el bienestar de las personas con cáncer y de su entorno.

Por todo ello, desde la Asociación Contra el Cáncer creemos que las mejoras en la atención sanitaria se deben centrar en garantizar, por un lado, espacios en hospitales y centros de salud y sociosanitarios humanizados y accesibles. Y por otro, garantizar una atención psicosocial integral, así como reforzar la autonomía y la participación activa de las personas afectadas y cuidar a quienes cuidan. Esto supone, proteger y acompañar a los profesionales sociosanitarios.

En este proceso, ¿a qué llamáis una buena atención sanitaria? Para la Asociación Contra el Cáncer una atención sanitaria buena es aquella que sitúa a la persona en el centro. Una atención integral incorpora tanto aspectos como la empatía, comunicación y respeto, como los propios espacios, los tiempos, sin olvidar el cuidado y la formación en autocuidado de los y las profesionales sociosanitarias. Entendemos la humanización como una forma de mirar, de organizar y de acompañar, de cuidar para avanzar hacia un modelo asistencial que no sólo cure, sino que también acompañe, escuche y cuide.

Como psicólogo y como profesional que tiene un trato directo con la familia, ¿a qué cree que un enfermo y sus allegados le dan más importancia en la atención sanitaria? En mi opinión, lo que más valoran es sentir que no son meros números, que se les escucha y se les tiene en cuenta. Ante un diagnóstico o proceso de cáncer, es fundamental recibir información de forma comprensible, tener la oportunidad de resolver las dudas con calma y sentir un trato cercano. Las personas con cáncer y sus familiares no sólo necesitan un tratamiento adecuado; también necesitan confianza, seguridad y un espacio en el que se sientan que no están solas.

Tenéis como objetivo integrar la mejora de la atención sanitaria como prioridad en las políticas públicas. ¿Qué pasos estáis dando en este sentido? Desde la Asociación Contra el Cáncer realizamos incidencia política y abogamos por la necesidad de contar con políticas públicas en cáncer transparentes y que rindan cuentas a la ciudadanía. Necesitamos que los resultados en salud sean evaluados y publicados periódicamente y de manera accesible. Estamos también incidiendo por incorporar en los planes oncológicos elementos de humanización contando con la participación de personas con cáncer.

¿Cuáles son los programas y servicios gratuitos que ofrecéis? Desde hace más de 30 años contamos con un teléfono gratuito, 900 100 036, al servicio de las personas con cáncer y familiares las 24 horas del día, los 365 días del año. A través de este servicio se trata de dar respuesta a posibles dudas y facilitar información sobre la enfermedad. Además, este teléfono es una de las vías para solicitar los servicios gratuitos y profesionales de la Asociación, en función de las necesidades de la persona que realiza la llamada, como, por ejemplo, apoyo psicológico, atención y orientación social, acompañamiento, préstamo de materiales ortoprotésicos, nutrición, ejercicio físico oncológico o fisioterapia.

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Basauri

Asociación Fotográfica de Basauri: “No importa la cámara, sino cómo ves y cuentas lo que quieres mostrar”

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La Asociación Fotográfica de Basauri se fundó en el año 2011/ Cedida

La Asociación Fotográfica de Basauri (BAE-AFB) lleva más de una década reuniendo a personas aficionadas a la imagen con un objetivo común: aprender, practicar y disfrutar de la fotografía de manera compartida. Desde su local de la calle León, este colectivo abierto y diverso impulsa encuentros semanales, salidas, retos y exposiciones, combinando técnicas digitales y analógicas y reivindicando la fotografía como una forma de mirar y entender el entorno. Enrique Ugarteburu, tesorero y miembro de la asociación desde hace tres años, explica cómo funciona el grupo y cuál es su filosofía.

¿Cómo y por qué nació la Asociación Fotográfica de Basauri? La asociación surgió en 2011, cuando un grupo de vecinos aficionados a la fotografía empezaron a juntarse de manera informal. Al principio quedaban en bares o en locales improvisados, simplemente para comentar fotos, compartir inquietudes y aprender unos de otros. Con el tiempo vimos la necesidad de contar con un espacio propio y finalmente conseguimos un local cedido por el Ayuntamiento en la calle León, que es donde seguimos hoy en día.

¿Qué tipo de personas forman parte actualmente de la asociación? Somos sobre todo aficionados, gente con muchas ganas de aprender. No somos maestros, somos aprendices. Aquí nadie viene a dar lecciones, sino a compartir lo que sabe. Ahora mismo somos unas 27 personas asociadas, una cifra que está muy bien, y en los últimos tiempos se ha animado algo más la gente joven, sobre todo gracias a los retos mensuales.

¿Qué actividades realizáis de forma habitual? Nos reunimos semanalmente y tratamos distintos temas relacionados con la fotografía: composición, edición, manejo de la cámara, equipo… Este año, además, hemos dado un paso más e invitamos por primera vez a un fotógrafo profesional para que impartiera una charla. Fue un fotógrafo georgiano que vive de la fotografía y expone su trabajo; tuvo muy buena acogida. También organizamos salidas mensuales para practicar sobre el terreno, como la que hicimos recientemente en Orozko fotografiando caseríos en blanco y negro.

Miembros de la Asociación Fotográfica en una reciente salida a Orozko / Cedida

Los retos mensuales son una de vuestras señas de identidad. ¿En qué consisten? Cada mes proponemos un tema concreto y animamos a sacar una fotografía relacionada con ese concepto. Es una actividad abierta: pueden participar tanto personas asociadas como no asociadas. La idea no es competir, sino reflexionar sobre el tema, debatirlo y aprender del proceso. De esas fotos salen conclusiones muy interesantes, porque cada persona interpreta el mismo tema de una forma distinta.

También estáis apostando por la fotografía analógica. ¿Cómo surge esa idea? La fotografía analógica, especialmente en blanco y negro, está volviendo con fuerza, y a nosotros nos parecía importante no dejar ese camino de lado. Hemos montado un pequeño laboratorio y estamos aprendiendo a revelar, incluso investigando técnicas antiguas, como las primeras placas de cristal. Tenemos el material, aunque todavía estamos en proceso de adquirir más conocimientos. Es una forma de recorrer toda la historia de la fotografía y entenderla mejor.

¿Es necesario tener una cámara profesional para participar en la asociación? En absoluto. Hoy en día se puede hacer muy buena fotografía con un móvil. Lo importante no es la cámara, sino el ojo, la composición y la capacidad de expresar lo que quieres contar. La fotografía es aprender a mirar. De cien fotos, igual solo una es buena, pero con el tiempo consigues que lo que ves mentalmente lo puedas plasmar en una imagen. Eso se entrena, y aquí intentamos ayudar en ese proceso.

La asociación también colabora con muchas iniciativas del municipio. ¿Qué papel jugáis en Basauri? Uno de nuestros objetivos es colaborar con el mayor número posible de asociaciones y eventos del pueblo. Hemos participado en la Olimpiada de Basauri, en concursos de micología, en fiestas, exposiciones, marchas populares, actividades culturales… Siempre que podemos, salimos a fotografiar lo que ocurre en el municipio. Hemos hecho exposiciones sobre Basauri, sus barrios, su gente y sus calles, porque creemos que la fotografía también sirve para construir memoria colectiva.

¿Qué le dirías a alguien que duda si acercarse o no a la asociación? Que no hace falta saber mucho ni tener un equipo caro. Aquí se viene a aprender, a equivocarse y a disfrutar. Nos gustaría que también que alumnos de la Escuela de Fotografía de Basauri vinieran luego aqui y se animaran a seguir formándose con nosotras y nosotros, compartiendo experiencia y disfrutando del proceso. Al final, la fotografía es un hobby y lo importante es que siga viva. Tenemos muy poca gente joven y creemos que el móvil puede ser una puerta de entrada, porque con el móvil también se puede hacer fotografía y muy buena. Es una herramienta más: lo importante no es la cámara, sino la composición, la mirada y aprender a ver. Eso es lo que te hace amar la fotografía y desarrollar tu vena artística, incluso usando un móvil. La fotografía tiene muchísimos caminos y nunca se llega a dominar del todo; siempre estás aprendiendo, y ahí es donde creemos que como asociación podemos ayudar.

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